Hablar de crisis política, o mejor dicho de crisis de representatividad, quizá sea algo aventurado aún, pero considero qua hay varios signos palpables de una incipiente crisis de representatividad. El descontento social hacia el gobierno hoy es bastante más palpable que hace sólo unos pocos meses atrás.
Una buena pregunta para los que toman decisiones económicas es saber si una crisis política en Argentina puede afectar en algún momento la economía y, por consiguiente, arrastrarla también hacia la misma dirección, crisis. Nuestra historia reciente habla en tal sentido con bastante fundamento, y también la no tan reciente.
En mi entender los dos sucesos tienen una alta correlación. Una crisis política marcada y prolongada en el tiempo afectará inevitablemente la economía. La sagacidad del gobierno está en resurgir de las cenizas, batir sus alas, limpiarlas y encarar una solución a los problemas existentes con aire renovado y acorde a los nuevos tiempos. Desde ya que todo ello incluye una revisión de sus políticas, de los modos de hacerla y, en consecuencia, de las prácticas institucionales.
El conflicto con el campo, al parecer y al contrario de lo que piensa el Gobierno, se vuelve desgastante para éste, que a su vez pretende redoblar la apuesta.
Parece un sinsentido jugarse los saldos de capital político en el duelo contra el campo, más aún si lo que va quedando en la heladera al parecer sólo alcaza para unas pocas cenas de unos halcones amigos.
Las acciones de gobernadores e intendentes “rebeldes” vuelven palpable los problemas del Gobierno en concentrar el poder como tiempo antes sucedía.
Las consecuencias de una profundización de la crisis de representatividad impactará en la inversión y el consumo; desacelerará la actividad económica y por ende el Gobierno perderá su principal activo político, el alto crecimiento.
El distraer el ojo de estas cuestiones y enfocarse, como hasta ahora, en la búsqueda de responsables fuera del gobierno sin cambiar mucho las cosas, será agravar lo que hoy es algo incipiente.
La cuestión quedará, por ahora y sólo por ahora, como un fenómeno local, pero con impacto al parecer notorio. Un buen contexto internacional le pone piso a la crisis. Lo preocupante de todo esto es que el contexto internacional no siempre nos pueda jugar a favor, y se le ocurra “conspirar”.
Sdos.
LNL
martes, 13 de mayo de 2008
viernes, 25 de abril de 2008
Las expectativas y la economía:
Visto la nueva noticia de renuncia del Ministro de Economía y su posterior reemplazo, creo que las expectativas negativas sobre la economía argentina ya están desatadas. El reemplazo, al parecer, indica la continuidad de la política actual. El ministro seguirá siendo Néstor Kirchner, y ese es justamente el problema. La designación implica en el fondo la postergación de un plan de estabilización serio (o mas o menos serio) para tiempos mas difíciles. La pregunta es si ése será el momento adecuado para hacerlo, o ya será realmente tarde.
Mi percepción es que la economía se desacelerará marcadamente en lo que resta del año, profundizando la debilidad política del gobierno y profundizando el problema, que al menos por hoy es sólo argentino.
Como dije, para nada contribuye a mejorar las expectativas que el ministro siga siendo Néstor Kirchner. La reversión de las expectativas negativas debiera estar como primera prioridad de la agenda política del gobierno. Un BCRA independiente y un ministro con poder de decisión apuntan en tal sentido. Una moderación a las subas salariales y un gasto público creciendo bien por debajo de la recaudación, también entre otras cosas.
Por el momento pienso que veremos desde nuestras casas como la cosa se complica un poco más para luego barajar y dar de nuevo.
Sdos.
LNL
Mi percepción es que la economía se desacelerará marcadamente en lo que resta del año, profundizando la debilidad política del gobierno y profundizando el problema, que al menos por hoy es sólo argentino.
Como dije, para nada contribuye a mejorar las expectativas que el ministro siga siendo Néstor Kirchner. La reversión de las expectativas negativas debiera estar como primera prioridad de la agenda política del gobierno. Un BCRA independiente y un ministro con poder de decisión apuntan en tal sentido. Una moderación a las subas salariales y un gasto público creciendo bien por debajo de la recaudación, también entre otras cosas.
Por el momento pienso que veremos desde nuestras casas como la cosa se complica un poco más para luego barajar y dar de nuevo.
Sdos.
LNL
viernes, 18 de abril de 2008
Un pronóstico personal:
Hace unos días que vengo pensando respecto de qué nos espera a los argentinos para los próximos meses. Obviamente, la tarea de pronosticar una situación futura resulta extremadamente compleja y, al final de todo ello, el tiro nos podrá salir por la “culata”.
La idea un poco es jugársela y plasmar lo que uno piensa y hacerlo público. Aquí va lo que sale:
En mi opinión, de lo que vimos de la combinación de política económica K y conjunción de astros favorables fue (o todavía es, depende como se mire) lo mejor que esto pudo dar, y de aquí en más lo que viene dudo que lo mejore.
Seguramente en algún momento del año veremos algo que se le parezca a un plan de estabilización (o que al menos intente contener en parte la inflación), recambio de ministros, y continuidad de la conflictividad social como resultante de la polarización de la misma. Supongo que también un gobierno todavía mas encerrado en si mismo, una CGT desconforme con el plan de estabilización (por su impacto en el salario), y una clase media cada vez mas distante de este gobierno.
Me imagino que lentamente el espectro electoral del gobierno se concentrará cada vez mas en el electorado de tradición peronista con algunos agregados de la centro-izquierda no peronista, perdiendo gran parte de su electorado de centro (o conservador moderado). Eso podrá ser palpable en las elecciones legislativas del 2009, donde ese electorado no deberá sumar más del 35% del padrón electoral.
Los resultados del plan de estabilización y el futuro cercano (año 2009) de la economía argentina dependerán, seguramente, de la evolución de la economía internacional. El fortalecimiento del dólar, una desaceleración de la economía mundial, y su consecuente impacto en el precio de los commodities será letal para nuestro país, en nuestra estructura económica actual.
Entonces, ¿qué podrá pasar hacia la segunda mitad del año 2008 y para el 2009?. Mi opinión es que en algún momento del período mencionado el contexto internacional se tornará menos favorable, aunque no marcadamente desfavorable. Eso hará peligrar las bases de sustento del modela actual, y su consecuente estabilidad (con plan inicial para estabilizarlo incluido).
La inestabilidad venidera incluirá una combinación de: inflación alta, deterioro del salario real, algo de devaluación, aumento de la tasa de interés, y desaceleración económica marcada.
Una acentuación de la debilidad política haría peligrar el éxito de cualquier segundo plan de estabilización. Supongo que la salida tendrá que ver con una dosis de realismo para el gobierno una vez que la inestabilidad se presente. Y... hasta acá me animo.
Lo que vendrá luego lo dejaremos para un futuro post una vez que se disipe la neblina y me deje ver unos metros mas adelante.
Sdos.
LNL.
La idea un poco es jugársela y plasmar lo que uno piensa y hacerlo público. Aquí va lo que sale:
En mi opinión, de lo que vimos de la combinación de política económica K y conjunción de astros favorables fue (o todavía es, depende como se mire) lo mejor que esto pudo dar, y de aquí en más lo que viene dudo que lo mejore.
Seguramente en algún momento del año veremos algo que se le parezca a un plan de estabilización (o que al menos intente contener en parte la inflación), recambio de ministros, y continuidad de la conflictividad social como resultante de la polarización de la misma. Supongo que también un gobierno todavía mas encerrado en si mismo, una CGT desconforme con el plan de estabilización (por su impacto en el salario), y una clase media cada vez mas distante de este gobierno.
Me imagino que lentamente el espectro electoral del gobierno se concentrará cada vez mas en el electorado de tradición peronista con algunos agregados de la centro-izquierda no peronista, perdiendo gran parte de su electorado de centro (o conservador moderado). Eso podrá ser palpable en las elecciones legislativas del 2009, donde ese electorado no deberá sumar más del 35% del padrón electoral.
Los resultados del plan de estabilización y el futuro cercano (año 2009) de la economía argentina dependerán, seguramente, de la evolución de la economía internacional. El fortalecimiento del dólar, una desaceleración de la economía mundial, y su consecuente impacto en el precio de los commodities será letal para nuestro país, en nuestra estructura económica actual.
Entonces, ¿qué podrá pasar hacia la segunda mitad del año 2008 y para el 2009?. Mi opinión es que en algún momento del período mencionado el contexto internacional se tornará menos favorable, aunque no marcadamente desfavorable. Eso hará peligrar las bases de sustento del modela actual, y su consecuente estabilidad (con plan inicial para estabilizarlo incluido).
La inestabilidad venidera incluirá una combinación de: inflación alta, deterioro del salario real, algo de devaluación, aumento de la tasa de interés, y desaceleración económica marcada.
Una acentuación de la debilidad política haría peligrar el éxito de cualquier segundo plan de estabilización. Supongo que la salida tendrá que ver con una dosis de realismo para el gobierno una vez que la inestabilidad se presente. Y... hasta acá me animo.
Lo que vendrá luego lo dejaremos para un futuro post una vez que se disipe la neblina y me deje ver unos metros mas adelante.
Sdos.
LNL.
viernes, 28 de marzo de 2008
Paradoja progresista:
En este post les presento un artículo sobre el efecto inverso que provocó la escalada inflacionaria en la reducción de la pobreza. Como verán se utiliza una estimación de la inflación real dejando de lado la oficial, la cual nos daría una reducción de la pobreza.
Por otro lado, y en relación al nivel de inflación, el Indec publicó recientemente las ventas en supermercados para el mes de febrero del corriente año, el cual induce a pensar que la inflación se mantiene alta, o incluso en franca suba.
Según parece, y suponiendo que el consumo se mueva de manera similar a la actividad económica –oficial-, y también suponiendo que la actividad económica es la que se dice, la inflación nos daría algo así como un 30 y pico...!!!, si anualizamos el dato de febrero.
Lamentable que tengamos que estimar la inflación!. Lamentable lo que tenemos...
Sdos.
LNL
Por otro lado, y en relación al nivel de inflación, el Indec publicó recientemente las ventas en supermercados para el mes de febrero del corriente año, el cual induce a pensar que la inflación se mantiene alta, o incluso en franca suba.
Según parece, y suponiendo que el consumo se mueva de manera similar a la actividad económica –oficial-, y también suponiendo que la actividad económica es la que se dice, la inflación nos daría algo así como un 30 y pico...!!!, si anualizamos el dato de febrero.
Lamentable que tengamos que estimar la inflación!. Lamentable lo que tenemos...
Sdos.
LNL
jueves, 20 de marzo de 2008
Yo no voy a McDonald´s, en Europa...
Hoy les presento en este post un interesante artículo respecto del “índice” Big Mac y su reflejo en la paridad cambiaria de "equilibrio" entre USA y la Eurozona.
Mis conclusiones al respecto:
Si bien el “índice” corresponde al 2007, la inflación acumulada en USA entre mediados del 2007 y la actualidad, no reflejada en el estudio, no influye demasiado.
Por otro lado, para nada puede considerarse que el tipo de cambio de equilibrio que se plantea en el artículo pueda darse en el corto plazo, pero puede ser considerado un nivel de referencia del nivel de "distorsión" que existe en la paridad, fruto de la crisis americana, y ejerce presiones en el mediano y largo.
Esta distorsión presiona al Banco Central de Europa a bajar la tasa, y también a otros bancos centrales del mismo continente.
La paridad actual, junto con la crisis financiera internacional, es potencialmente recesiva para Europa, más aun si se profundiza. Por otro lado ayuda a capear a USA la baja de actividad económica que registra su mercado interno.
Para finalizar, y en mi opinión, es mucho mas probable que la depreciación del dólar esté más cercana a su techo que en su fase inicial o corriente de depreciación pronunciada.
Sdos.
LNL
Mis conclusiones al respecto:
Si bien el “índice” corresponde al 2007, la inflación acumulada en USA entre mediados del 2007 y la actualidad, no reflejada en el estudio, no influye demasiado.
Por otro lado, para nada puede considerarse que el tipo de cambio de equilibrio que se plantea en el artículo pueda darse en el corto plazo, pero puede ser considerado un nivel de referencia del nivel de "distorsión" que existe en la paridad, fruto de la crisis americana, y ejerce presiones en el mediano y largo.
Esta distorsión presiona al Banco Central de Europa a bajar la tasa, y también a otros bancos centrales del mismo continente.
La paridad actual, junto con la crisis financiera internacional, es potencialmente recesiva para Europa, más aun si se profundiza. Por otro lado ayuda a capear a USA la baja de actividad económica que registra su mercado interno.
Para finalizar, y en mi opinión, es mucho mas probable que la depreciación del dólar esté más cercana a su techo que en su fase inicial o corriente de depreciación pronunciada.
Sdos.
LNL
lunes, 10 de marzo de 2008
El continuismo y... ¿la huida?:
¿Qué quedó de esa frase que dice: “un buen presidente se ve en los primeros cien días de gobierno”?. A mi criterio no sé si tiene mucha importancia la frase, pero el continuismo (la inacción para otros) de CFK sobre algunos problemas centrales de la economía, a los cuales Lousteau tenía intenciones de solucionar, o al menos encara de otro modo, tienden a afirmar la continuidad del sesgo.
Mi parecer es que Martín Lousteau finalmente se terminará yendo de no mediar modificaciones en el esquema decisorio del gobierno. Los invito a seguir las declaraciones de Javier González Fraga, que oficia de vocero no reconocido respecto a cómo el actual Ministro de Economía pretende manejar la economía nacional.
Sdos.
LNL
Mi parecer es que Martín Lousteau finalmente se terminará yendo de no mediar modificaciones en el esquema decisorio del gobierno. Los invito a seguir las declaraciones de Javier González Fraga, que oficia de vocero no reconocido respecto a cómo el actual Ministro de Economía pretende manejar la economía nacional.
Sdos.
LNL
viernes, 7 de marzo de 2008
El ajuste 2008 (Por Mario Teijeiro):
Aquí les dejo un pronostico económico titulado "El Ajuste 2008" realizado por el reconocido economista Mario Teijeiro. Espero que les sea de su agrado y utilidad tanto como para mi:
Por Mario Teijeiro, 24 de Septiembre del 2007,
"Las vulnerabilidades del programa económico han aumentado como consecuencia de un crecimiento descontrolado del gasto público -que ha borrado el superávit fiscal- y de una política salarial que ha erosionado la competitividad y reducido -hasta casi eliminar- el superávit de cuenta corriente. La desinversión en los servicios privatizados ha agotado los márgenes de maniobra y la inflación real ronda el 20%. Después de las elecciones de Octubre, ¿continuará el desborde salarial y del gasto público o veremos un programa de ajuste?
El origen de la vulnerabilidad
A partir del 2004, el gobierno del Presidente Kirchner comenzó una etapa distribucionista del programa económico, caracterizada por aumentos salariales por decreto, convenciones colectivas apañadas desde el gobierno y aumentos extraordinarios del gasto público. Como consecuencia de estas políticas, la situación fiscal consolidada se deterioró desde un superávit global de 3.7% del PBI en el 2004 a aproximadamente equilibrio en el 2007. Los salarios han acumulado aumentos de alrededor del 75% en los últimos tres años, mientras el tipo de cambio apenas aumentó un 10%. El resultado ha sido una pérdida importante de competitividad, por lo que no resulta sorprendente que el superávit de cuenta corriente, que era de 3.3% en 2004 se vaya a reducir a aproximadamente 0.8% del PBI en el 2007. Los desbordes salariales han coexistido con congelamiento o aumentos mínimos de las tarifas de los servicios, lo que ha restado márgenes para la inversión, obligando repetidamente al racionamiento del servicio eléctrico.
El ajuste necesario
Lo más positivo que puede decirse de la situación actual es que todavía no estamos con déficits fiscales y externos de imposible financiamiento que nos lleven irremediablemente a una próxima explosión. Pero de continuar las políticas distribucionistas del 2007 podrían aparecer déficits fiscales y externos que fuercen a un ajuste traumático. Por esta razón, en una hipótesis de mínima, el ajuste necesario debería consistir en moderar el aumento del gasto público para que éste no crezca más que la recaudación, moderar los aumentos salariales para que sean coherentes con la tasa de devaluación y los aumentos de productividad y ajustar las tarifas de servicios para moderar la demanda y proveer los fondos necesarios para la inversión.
El ajuste conveniente
Lo negativo de la situación actual es que los equilibrios “gemelos” (fiscal y externo) se están sosteniendo gracias a una situación de precios extraordinarios de exportación, que han permitido un crecimiento notable de las exportaciones y de la recaudación fiscal. Si estas condiciones extraordinarias desaparecieran, estaríamos con importantes déficits fiscales y externos que conducirían a un ajuste severo y traumático. Por otro lado, la abundante liquidez internacional ha permitido hasta ahora la renovación de vencimientos de deuda, pero estos vencimientos son crecientes en los próximos años y su refinanciamiento se complicaría si las condiciones financieras internacionales se deterioraran y la situación fiscal no mostrara solvencia.
Una actitud prudente aconsejaría entonces rehacer los superávits perdidos, para estar preparados para una eventual desmejora de los precios internacionales y de la liquidez internacional. Pero claro, un ajuste importante requiere devaluar y ajustar más agresivamente las tarifas públicas, mientras se moderan los aumentos salariales. Deshacer los excesos distribucionistas de los últimos años sería una operación políticamente delicada, ya que se podría desatar una puja distributiva que descontrole la inflación.
El contexto político
Pasadas las urgencias electorales del 2007, los intereses políticos de la pareja presidencial deberían coincidir con un ajuste que reestablezca los superávits perdidos. Si CK gana cómodamente las elecciones –como aparentemente sería el caso- las urgencias de consolidar el poder habrán quedado atrás y el nuevo objetivo sería contar con una economía a prueba de crisis internacionales que soporte un plan de largo plazo de presidencias alternadas.
Los intereses políticos del matrimonio Kirchner coincidirían también con los de su apoyo empresario, la UIA, cuyos miembros están ansiosos de restaurar la rentabilidad perdida en los últimos tres años de distribucionismo. Ajuste fiscal, mayor inversión en infraestructura y un tipo de cambio competitivo son objetivos que necesitan ser fortalecidos desde la óptica de los intereses industriales.
Pero los eventuales ajustes de tarifas y tipo de cambio, junto con una contención de los aumentos de salarios, no es un cóctel que sea del agrado de los dirigentes sindicales. Los recientes desencuentros emocionales de Moyano y el matrimonio Kirchner seguramente tienen que ver con el deseo de la pareja presidencial de tener un interlocutor sindical moderado que comprenda y se adapte a las necesidades de la nueva etapa política.
El contexto internacional
La sensibilidad de la economía argentina a la situación internacional ha sido y es evidente. Es por ello que la crisis inmobiliaria e hipotecaria que se ha producido en los países desarrollados despierta temores que se trate de la punta del iceberg de una crisis generalizada que acabe con el auge mundial, desplome el precio de las commodities y empeore las condiciones financieras para los países emergentes.
La probabilidad de que esto ocurra divide a los economistas entre quienes creen que la situación de los últimos años ha sido un típico ciclo de auge que está llegando a su fin; y aquellos (entre los que me cuento) que creen que hay factores estructurales que explican una tendencia de crecimiento mayor de la economia mundial en la cuál caben las desaceleraciones de países específicos pero no las recesiones bruscas y generalizadas.
La ventaja de esta crisis es que se origina en los países desarrollados, que tienen las espaldas anchas como para apoyar a sus sistemas financieros y evitar la propagación de crisis incipientes. El hecho es que por ahora la crisis hipotecaria ha afectado sólo marginalmente a los mercados financieros emergentes e incluso los precios de las commodities han continuado en aumento.
Los escenarios del 2008
La primera hipótesis para el 2008 es que continuaremos con las inconsistencias recientes, esto es, aumentos de salarios y de gasto público que exceden el crecimiento de la recaudación y la devaluación, profundizando los desequilibrios. Este el camino que siguieron otroras experiencias populistas que terminaron en profundas crisis. Se trata -en mi opinión- del escenario menos probable (10%), pues no coincidiría con los intereses políticos de mediano plazo de la pareja presidencial.
Cristina Kirchner está insistiendo con la necesidad de una mesa de concertación postelectoral. El acuerdo que pretende puede tener un objetivo de mínima (segunda hipótesis), que consistiría en evitar el deterioro fiscal y externo; o un objetivo de máxima (tercera hipótesis), que supondría reconstruir los superávits perdidos y superar las restricciones energéticas. El ajuste del 2008, ¿se limitará a evitar un daño mayor o procurará revertir el daño ya hecho?
Desde el punto de vista político resultaría más fácil detener el daño que revertirlo. No es lo mismo presionar a la dirigencia sindical para que acepte que los salarios se limiten a mantener su poder adquisitivo, que presionarla para que tolere una caída del salario real asociada con una devaluación competitiva y aumentos importantes de tarifas. Por esta razón se trata de la hipótesis más probable (50%).
Pero convivir con el ajuste de mínima no es garantía de sostenibilidad y la vulnerabilidad podría manifestarse en el momento político más inoportuno. Por esta razón un ajuste más significativo (la tercera hipótesis) tiene una probabilidad significativa (40%). Para la óptica presidencial no habrá momento más oportuno para aumentar las tarifas y restaurar los superávits gemelos que inmediatamente después de las elecciones.
Una devaluación del peso y un ajuste significativo de tarifas serían ingredientes esenciales para rehacer los superávits. ¿Cómo venderlos políticamente y evitar los riesgos de inflación en ascenso por puja distributiva? Es probable que los aumentos de tarifas se hagan con un elevado componente de “tarifa social”, esto es, con aumentos reducidos para las familias de bajos ingresos. ¿Y los precios de los alimentos tras una devaluación? Si los precios agrícolas super extraordinarios de estos días persistieran en los próximos meses, el gobierno contaría con un margen de maniobra inesperado, que sería realizar una devaluación compensada con mayores derechos de exportación al sector agropecuario. Los industriales quedarían contentos con un tipo de cambio más competitivo, el gobierno aumentaría su recaudación y recompondría el superávit fiscal y el sindicalismo morigeraría los reclamos salariales –que no deberían exceder el 10% si se pretende evitar una escalada de la inflación- a cambio de la contención de los precios de los alimentos y de las tarifas para los usuarios de bajos ingresos. El pato de la boda de la concertación seria -una vez más- el sector agropecuario.
Ninguno de los escenarios augura una reducción de la inflación en el 2008. La importante diferencia entre ellos es sin embargo cuán vulnerable quedaría la economía frente a shocks internacionales inesperados".
Sdos.
LNL
Por Mario Teijeiro, 24 de Septiembre del 2007,
"Las vulnerabilidades del programa económico han aumentado como consecuencia de un crecimiento descontrolado del gasto público -que ha borrado el superávit fiscal- y de una política salarial que ha erosionado la competitividad y reducido -hasta casi eliminar- el superávit de cuenta corriente. La desinversión en los servicios privatizados ha agotado los márgenes de maniobra y la inflación real ronda el 20%. Después de las elecciones de Octubre, ¿continuará el desborde salarial y del gasto público o veremos un programa de ajuste?
El origen de la vulnerabilidad
A partir del 2004, el gobierno del Presidente Kirchner comenzó una etapa distribucionista del programa económico, caracterizada por aumentos salariales por decreto, convenciones colectivas apañadas desde el gobierno y aumentos extraordinarios del gasto público. Como consecuencia de estas políticas, la situación fiscal consolidada se deterioró desde un superávit global de 3.7% del PBI en el 2004 a aproximadamente equilibrio en el 2007. Los salarios han acumulado aumentos de alrededor del 75% en los últimos tres años, mientras el tipo de cambio apenas aumentó un 10%. El resultado ha sido una pérdida importante de competitividad, por lo que no resulta sorprendente que el superávit de cuenta corriente, que era de 3.3% en 2004 se vaya a reducir a aproximadamente 0.8% del PBI en el 2007. Los desbordes salariales han coexistido con congelamiento o aumentos mínimos de las tarifas de los servicios, lo que ha restado márgenes para la inversión, obligando repetidamente al racionamiento del servicio eléctrico.
El ajuste necesario
Lo más positivo que puede decirse de la situación actual es que todavía no estamos con déficits fiscales y externos de imposible financiamiento que nos lleven irremediablemente a una próxima explosión. Pero de continuar las políticas distribucionistas del 2007 podrían aparecer déficits fiscales y externos que fuercen a un ajuste traumático. Por esta razón, en una hipótesis de mínima, el ajuste necesario debería consistir en moderar el aumento del gasto público para que éste no crezca más que la recaudación, moderar los aumentos salariales para que sean coherentes con la tasa de devaluación y los aumentos de productividad y ajustar las tarifas de servicios para moderar la demanda y proveer los fondos necesarios para la inversión.
El ajuste conveniente
Lo negativo de la situación actual es que los equilibrios “gemelos” (fiscal y externo) se están sosteniendo gracias a una situación de precios extraordinarios de exportación, que han permitido un crecimiento notable de las exportaciones y de la recaudación fiscal. Si estas condiciones extraordinarias desaparecieran, estaríamos con importantes déficits fiscales y externos que conducirían a un ajuste severo y traumático. Por otro lado, la abundante liquidez internacional ha permitido hasta ahora la renovación de vencimientos de deuda, pero estos vencimientos son crecientes en los próximos años y su refinanciamiento se complicaría si las condiciones financieras internacionales se deterioraran y la situación fiscal no mostrara solvencia.
Una actitud prudente aconsejaría entonces rehacer los superávits perdidos, para estar preparados para una eventual desmejora de los precios internacionales y de la liquidez internacional. Pero claro, un ajuste importante requiere devaluar y ajustar más agresivamente las tarifas públicas, mientras se moderan los aumentos salariales. Deshacer los excesos distribucionistas de los últimos años sería una operación políticamente delicada, ya que se podría desatar una puja distributiva que descontrole la inflación.
El contexto político
Pasadas las urgencias electorales del 2007, los intereses políticos de la pareja presidencial deberían coincidir con un ajuste que reestablezca los superávits perdidos. Si CK gana cómodamente las elecciones –como aparentemente sería el caso- las urgencias de consolidar el poder habrán quedado atrás y el nuevo objetivo sería contar con una economía a prueba de crisis internacionales que soporte un plan de largo plazo de presidencias alternadas.
Los intereses políticos del matrimonio Kirchner coincidirían también con los de su apoyo empresario, la UIA, cuyos miembros están ansiosos de restaurar la rentabilidad perdida en los últimos tres años de distribucionismo. Ajuste fiscal, mayor inversión en infraestructura y un tipo de cambio competitivo son objetivos que necesitan ser fortalecidos desde la óptica de los intereses industriales.
Pero los eventuales ajustes de tarifas y tipo de cambio, junto con una contención de los aumentos de salarios, no es un cóctel que sea del agrado de los dirigentes sindicales. Los recientes desencuentros emocionales de Moyano y el matrimonio Kirchner seguramente tienen que ver con el deseo de la pareja presidencial de tener un interlocutor sindical moderado que comprenda y se adapte a las necesidades de la nueva etapa política.
El contexto internacional
La sensibilidad de la economía argentina a la situación internacional ha sido y es evidente. Es por ello que la crisis inmobiliaria e hipotecaria que se ha producido en los países desarrollados despierta temores que se trate de la punta del iceberg de una crisis generalizada que acabe con el auge mundial, desplome el precio de las commodities y empeore las condiciones financieras para los países emergentes.
La probabilidad de que esto ocurra divide a los economistas entre quienes creen que la situación de los últimos años ha sido un típico ciclo de auge que está llegando a su fin; y aquellos (entre los que me cuento) que creen que hay factores estructurales que explican una tendencia de crecimiento mayor de la economia mundial en la cuál caben las desaceleraciones de países específicos pero no las recesiones bruscas y generalizadas.
La ventaja de esta crisis es que se origina en los países desarrollados, que tienen las espaldas anchas como para apoyar a sus sistemas financieros y evitar la propagación de crisis incipientes. El hecho es que por ahora la crisis hipotecaria ha afectado sólo marginalmente a los mercados financieros emergentes e incluso los precios de las commodities han continuado en aumento.
Los escenarios del 2008
La primera hipótesis para el 2008 es que continuaremos con las inconsistencias recientes, esto es, aumentos de salarios y de gasto público que exceden el crecimiento de la recaudación y la devaluación, profundizando los desequilibrios. Este el camino que siguieron otroras experiencias populistas que terminaron en profundas crisis. Se trata -en mi opinión- del escenario menos probable (10%), pues no coincidiría con los intereses políticos de mediano plazo de la pareja presidencial.
Cristina Kirchner está insistiendo con la necesidad de una mesa de concertación postelectoral. El acuerdo que pretende puede tener un objetivo de mínima (segunda hipótesis), que consistiría en evitar el deterioro fiscal y externo; o un objetivo de máxima (tercera hipótesis), que supondría reconstruir los superávits perdidos y superar las restricciones energéticas. El ajuste del 2008, ¿se limitará a evitar un daño mayor o procurará revertir el daño ya hecho?
Desde el punto de vista político resultaría más fácil detener el daño que revertirlo. No es lo mismo presionar a la dirigencia sindical para que acepte que los salarios se limiten a mantener su poder adquisitivo, que presionarla para que tolere una caída del salario real asociada con una devaluación competitiva y aumentos importantes de tarifas. Por esta razón se trata de la hipótesis más probable (50%).
Pero convivir con el ajuste de mínima no es garantía de sostenibilidad y la vulnerabilidad podría manifestarse en el momento político más inoportuno. Por esta razón un ajuste más significativo (la tercera hipótesis) tiene una probabilidad significativa (40%). Para la óptica presidencial no habrá momento más oportuno para aumentar las tarifas y restaurar los superávits gemelos que inmediatamente después de las elecciones.
Una devaluación del peso y un ajuste significativo de tarifas serían ingredientes esenciales para rehacer los superávits. ¿Cómo venderlos políticamente y evitar los riesgos de inflación en ascenso por puja distributiva? Es probable que los aumentos de tarifas se hagan con un elevado componente de “tarifa social”, esto es, con aumentos reducidos para las familias de bajos ingresos. ¿Y los precios de los alimentos tras una devaluación? Si los precios agrícolas super extraordinarios de estos días persistieran en los próximos meses, el gobierno contaría con un margen de maniobra inesperado, que sería realizar una devaluación compensada con mayores derechos de exportación al sector agropecuario. Los industriales quedarían contentos con un tipo de cambio más competitivo, el gobierno aumentaría su recaudación y recompondría el superávit fiscal y el sindicalismo morigeraría los reclamos salariales –que no deberían exceder el 10% si se pretende evitar una escalada de la inflación- a cambio de la contención de los precios de los alimentos y de las tarifas para los usuarios de bajos ingresos. El pato de la boda de la concertación seria -una vez más- el sector agropecuario.
Ninguno de los escenarios augura una reducción de la inflación en el 2008. La importante diferencia entre ellos es sin embargo cuán vulnerable quedaría la economía frente a shocks internacionales inesperados".
Sdos.
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